domingo, 18 de julio de 2021

Reflexión de la Vida

Ni siquiera sabemos muy bien cuando comenzamos a ser conscientes de nuestra propia existencia. Tan solo conservamos leves recuerdos de nuestros primeros años de vida en la infancia, cuando empezamos a formar nuestra personalidad. Y antes de siquiera podernos identificar como individuos; comenzamos un largo viaje. Un viaje lleno de incertidumbres…, de alegrías y tristezas…, de dolor y de satisfacciones. De preguntas y respuestas…, de descubrimientos y de frustraciones.

Y en todo ese trajinar, hay una pregunta que siempre desafía más que ninguna otra nuestra mente… ¿Qué somos?... ¿Qué somos?

Podemos creer que somos algo concreto, algo totalmente definido; inclusive algo especial. Pero cuando observamos la grandeza del universo, su complejidad, su belleza; no podemos evitar sentirnos humildes, discretos, insignificantes.

Y, sin embargo, más allá de nuestros problemas diarios, más allá de nuestra rutina, más allá de nuestros sueños y de nuestros proyectos, una fuerza en nuestro interior nos impulsa siempre a buscar algo…, aunque no sepamos bien qué es.

Algo con qué identificarnos, algo que le dé sentido a nuestras vidas, algo que podamos definir como real o absoluto. Porque nuestras vidas son efímeras… como el soplar del viento. Y muy en el fondo sabemos que cuando nos hayamos ido ya nunca más regresaremos. Y todo aquello por lo que trabajamos tanto no importará más. Ni la alegría ni la tristeza, ni la esperanza ni el dolor. Porque nuestra conciencia desaparecerá. Se adormecerá. Se fundirá en el silencio con la oscuridad. Se fusionará con la eternidad en el infinito. Solo los átomos que forman nuestros cuerpos permanecerán, y se agruparán para formar nuevas estructuras.

Y de nuevo nos preguntamos ¿importará algo al final? ¿Valdrá la pena nuestra lucha? ¿Alguien nos recordará?... ¡No lo sabemos! Estamos vivos ahora y eso es todo lo que importa. Existimos en este momento; pensamos, sentimos, soñamos. Aprendemos y exploramos nuestro mundo.

Podemos viajar por el universo con nuestra imaginación, y contemplar la grandeza, la majestuosidad del cosmos. Aunque todo pase en un fragmento de tiempo. En un minúsculo punto del espacio. Aunque nuestro nombre sea borrado de la memoria de la humanidad; nada podrá cambiar el hecho de que una vez existimos en este inmenso, portentoso e impresionante universo.


 

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